Visual Sense Making

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Visual Sense Making

Toda organización, sea del tamaño que sea, y todo profesional, necesita comunicar constantemente conceptos, ideas y propuestas. El proceso por el que el experto transmite la información al usuario a veces pone serios desafíos: por la complejidad de la información, por volumen excesivo, por las herramientas de transmisión – los diagramas son planos, los ppt son aburridos, los prezis marean… Sigue leyendo

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Valores

valoresHan sido dos días intensos de trabajo sobre valores en la certificación de CXV!. Entre las diversas herramientas para el acompañamiento y el cambio, el trabajo sobre valores me parece fundamental ya que en los valores se apoyan nuestras creencias individuales y las que heredamos de la familia y la colectividad. Sigue leyendo

Nacen las licencias solidarias

hafhp

El congreso de Creative Commons vio nacer el portal Hafhp (Hungry Artists Feed Hungry People, es decir, artistas hambrientos alimentan personas hambrientas). Este grupo de artistas se ha reunido alrededor de Jamison Young, de la República Checa, para crear un sistema que permita a cada artista construir una licencia a la medida. De esta forma un grupo de artista podría, por ejemplo, ceder de antemano una parte de los derechos de su obra a una ONG, gestionando la otra parte con la empresa que les produzca. Este tipo e licencia podría ser no exclusiva dejando a los autores libertad para establecer las condiciones de la explotación comercial.
El sistema busca creas sinergias entre autores, productores, usuarios y otros posibles actores como podría ser, por ejemplo,  la ONG que fuera beneficiaria de una parte de la licencia, que tendría todo el interés para promover y difundir la obra del artista.
HAFHP considera que cada artista es dueño de su obra y que la decisión sobre el reparto de los beneficios que ésta genere debe volver a sus manos. Para ello, HAFHP quiere ofrecer a los creadores canales de distribución y marketing alternativos: un contrato de licencia no exclusiva y accesos a ONG y fundaciones a las que el autor, si quiere, puede ceder parte de sus derechos lo que sin genera un interés en la organización beneficiaria para promover y difundir la obra del artista licenciatario.
La propuesta del portal adopta el modelo open business (negocios abiertos), que maduró como opción viable de negocios en el entorno de la tecnología y el desarrollo de software freeware. El concepto de negocio abierto suele estar basado en un producto gratuito y puede o no tener un fin comercial, pero lo más destacado de este modelo es el rol central que asume el usuario, sean clientes o audiencia. En el open business los contendios se distribuyen con licencias libres porque el valor económico se multiplica gracias a que las obras aumentan su valor gracias a que se incorporan al dominio público, no sufren barreras o limitaciones de difusión y a veces mejoran su calidad gracias a la aportación de otros.
La plataforma Open Business  es un buen ejemplo de espacio común donde una comunidad comparte ideas y propuestas para desarrollos empresariales de producción o servicios abiertos. Open Business tiene dos objetivos: crear y sostener un recurso online de ideas, herramientas y modelos de negocio abierto y publicar el primer Manual de Negocios Abiertos.

Una iniciativa similar es la de Our Project, engendrada en el mundo hispano y que pretende ser una espacio pero también una herramienta concreta para el trabajo cooperativo alrededor de proyectos y la común solución de problemas.

El poder de la creatividad colectiva

leadbeater

A principio de 2008 verá la luz el libro colectivo que Charles Leadbeater ha fomentado y empujado, contando con cientos de aportaciones, correcciones y comentarios. We Think (nosotros pensamos) probablemente sea la primera obra colectiva de la era telemática, y es todo un himno a la participación y la colaboración como estilo de vida, proceso productivo y fuente inagotable de innovación.
Leadbeater es uno de los pensadores más brillantes que estén trabajando en el área de la innovación y la creatividad y ha asesorado a empresas, gobiernos y autoridades locales sobre estrategias de innovación. Sus investigaciones, laboratorios y actividades de creación colectiva apuntan a demostrar que la gente del siglo XXI está perfectamente capacitada para organizarse sin organización y que las personas pueden combinar habilidades y conocimientos sin necesidad de que un orden jerárquico las guíe y controle.
La tecnología e internet han abierto un mundo infinito de posibilidades por explotar, y no solamente se trata de Google, Wikipedia o Youtube. Los modelos de negocio open-business son solo la punta del iceberg de la nueva forma de organización social que se está gestando y que madurará en poco más de una década.
Linux y el software libre representan la primera amenaza seria a la que Microsoft debe oponerse sin poder comprarlas; unas 800 mil personas habitan Second Life, y más de 7000 empresas están haciendo negocios reales en este entorno virtual cuya organización social está creada en el 95% por sus ciudadanos virtuales.

En sus obras y artículos, Leadbeater aboga por la evolución de la organización jerárquica en una organización social y de la producción basada en redes del conocimiento.

Ecopolis, un espacio protegido en Secondlife

secondlife

La organización ecologista italiana Legambiente ha creado en Second Life un espacio protegido, la isla de Ecopolis, donde todas las personas tienen la posibilidad de experimentar las ventajas de asumir un estilo de vida sostenible. En Ecopolis las energías son renovables, se recicla de manera sistemática y los transportes son eléctricos o a energía solar. “Es una forma de hablar de ambiente a los siete millones de habitante de este entorno virtual, algunos de los cuales posiblemente no tengan muchas oportunidades para acercarse y conocer las muchas opciones que hay para vivir de modo sostenible” afirma Marco Fratoddi , director de la revista italiana Nueva Ecología. En el pueblo de la isla es posible hablar, bailar, intercambiar ideas, reciclar, subir a un globo para dar una vuelta y hasta adquirir productos del comercio justo y, naturalmente, la revista de Legambiente. Las construcciones del pueblo son, naturalmente, bioclimáticas y el tratamiento de los residuos asegura que sus costas se mantengan libres de toda contaminación.

El movimiento del Copy Left cosecha una nueva victoria en los tribunales

copyleft

Es legal emitir música sin pagar los derechos a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), siempre que se pueda probar que la música en cuestión tenía licencia Copyleft. Así establece una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Salamanca.  El largo enfrentamiento entre autores, empresarios y SGAE sobre quien debe gestionar los derechos de la propiedad intelectual está lentamente aclarándose en las salas de los tribunales y parece que la se inclina por reconocen que son los autores los que finalmente deben poder decidir cómo manejar sus derechos.
En este caso, la SGAE había demandado al establecimiento Birdland de Salamanca alegando que utilizaba obras protegidas por derechos de autor sin la debida autorización, pero el empresario pudo demostrar que toda la música emitida había sido descargada de Internet bajo licencias libres.
La sentencia del Juicio verbal número 4/2007 desestima la demanda de la SGAE e invalida la presunción de esta sociedad privada de gestionar en exclusiva todas las obras musicales, reconociendo que Internet es hoy un canal de distribución preferente para muchos contenidos y que existen opciones de licencias libres a las que autores y empresarios tienen derecho de acogerse sin por ello tener que sufrir penalizaciones.
En enfrentamiento entre la SGAE y los autores que optan por licencias libres,como Creative Commons o Copyleft, tiene un trasfondo económico: por un lado están os intereses de una sociedad privada que asume un rol recaudador propio de un ente público pero no los necesarios mecanismos de control y rendición de cuentas. Al otro lado, un número creciente de autores y empresarios reunidos alrededor de las licencias libres, que optan por compartir contenidos, renovar y crear obras derivadas. La elección de optar por licencias libres puede surgir de motivaciones ideológicas, sin embargo es cada día más evidente que, salvo en los casos de artstas muy conocidos, los autores consiguen sus ingresos no a través de los derechos gestionados por empresas privadas sino  gracias a que su música circula, se conoce y reconoce y ello reporta contractos para actuaciones.
En su Fundamento, la Sentencia señala lo siguiente: “En los últimos tiempos está alcanzando en nuestro país cierto auge un movimiento denominado de “música libre”, muy relacionado con la expansión de Internet como medio de distribución musical. De un modelo de difusión de los contenidos musicales limitado a la venta y al alquiler de ejemplares, controlado por la industria de contenidos, se ha pasado a un modelo casi ilimitado, gracias a la difusión global que proporciona Internet, ámbito en el que los propios creadores, sin intermediación de la industria, pueden poner a disposición de los usuarios de Internet copias digitales de sus obras. Este fenómeno ha originado la concurrencia o coexistencia de diferentes modelos de difusión de contenidos en relación a las nuevas posibilidades ofrecidas por Internet:
a) El tradicional, basado en la protección de la copia (“copyright”), que busca una restricción del acceso u uso del contenido “on line”, recurriendo a fórmulas negociales de carácter restrictivo y medidas tecnológicas de control de accesos, que se subsumen en los llamados “Digital Rights Management”.
b) Un modelo que proporciona acceso libre “on line” a los contenidos, permitiéndose en ocasiones el uso personal de los mismos (modelos de licencia implícita) y, en otros supuestos, la difusión libre de la obra, su transformación e incluso su explotación económica, con la única condición de citar la fuente. Se trata de los modelos de dominio público y de licencias generales (General Public License), como son, por ejemplo, las licencias “creative commons”, algunas de las cuales incluyen la cláusula “copyleft”.