Un cerebro del pleistoceno


“La peor posible”: así define Claudio Naranjo la educación que recibió. Estamos en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense, en Madrid. Claudio Naranjo está sentado al lado de José Antonio Marina, es el 16 de enero y estos dos gigantes van a conversar sobre educación y desarrollo de la conciencia.

¿Es posible cambiar nuestros modos de educar? ¿Qué enseñanza necesitamos para formar a seres más humanos y amorosos? Estas las preguntas de arranque. Aunque ambos están convencidos de que sí existen alternativas al actual modelo educativo, hay diferencias en la forma en que ambos reivindican una educación más humana. Sigue leyendo

Comer lo justo

escuela I

Los productos del comercio responsable llegan a las escuelas
Según fuentes europeas, Italia lidera la campaña continental para que las compras de mercaderías y alimentos de las instituciones públicas cumplan los criterios  socialmente responsables.
Los comedores de las escuelas peden ser no solamente una fuente de ingresos para las cooperativas que en los países del tercer mundo proveen los productos de este tipo de comercio. Los beneficios de adoptar tales políticas a escala continental serían tangibles también en cuanto a reducción de la contaminación ambiental, porque estos productos suele responder a los estándares de la producción ecológica, y además ayudarían a que el alumnado aprendiera el valor de los alimentos en términos económicos y también nutricionales.
En 2006 el gobierno de Italia invitó de manera formal, a través de una reglamentación, a las autoridades locales a que privilegiaran los productos del comercio justo en sus campañas de compra. El decreto apunta a una ‘cesta’ de dos productos muy usados en la alimentación infantil, los platanos y las galletas.
El comercio justo, cuyo orígen remonta a los años 40 y que actualmente se concentra en un 60 por ciento en la Unión Europea, reduce la intervención de intermediarios y asegura a los productores un precio de compra justo. En 2005 alcanzó un volumen de negocio superior a los 1400 millones de dólares, y su expansión parece imparable ahora que ya se están confirmando los beneficios concretos que este sistema reporta a los productores y a sus comunidades, especialmente desde las perspectivas de estrategias eficaces de lucha contra la pobreza. Desde el año 2000 el mercado europeo de compras ‘justas’ ha ido creciendo al ritmo del 20 por ciento anual. La adopción oficial de políticas públicas de compras justas generaría un volumen de negocio muy significativo para muchos países en vía de desarrollo, y los activistas contra la pobreza insisten en afirmar que los gobiernos tienen el deber de promover modelos de producción y consumo y sistemas de vida sostenibles. La presencia de estros productos en las escuelas tendría entonces un valor educativo no solamente para el alumnado sino sobre todo para sus padres, y este efecto multiplicador aceleraría el retorno de beneficios a las comunidades de productores.
 Una directiva de la Unión Europea de 2004 sobre contratos del sector público establece que la sostenibidad de los procesos de producción y su impacto social pueden ser elementos que influyen a la hora de aprobar las compras. Activistas del comercio justo piden que Europa no se limite a invitar sino que opte por dar un trato preferente al comercio equiativo.
Comercio Justo: en realidad sería la forma de intercambio más natural entre comunidades no hostiles, y seguramente ha habido ‘comercio justo’ a lo largo de muchos siglos antes de que la economía se mundializara. Según el Forum de Comercio Internacional la primera iniciativa del comercio justo de productos básicos y artesanía nacó con el movimiento estadounidense Ten Thousand Villages (ex Self Help Crafts) en 1946, y la primera tienda de comercio justo se inauguró en 1958. En 1967 Oxfam creó una organización de comercio justo y en el mismo año nació Fair Trade Organisatie en los Países Bajos. La primera tienda Third World Shop abrió sus puertas en 1969.
La segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) celebrada en 1968, impulsó el concepto de equidad comercial con el lema: “Comercio sí, ayuda no”.

La comida basura en las escuelas tiene los días contados

trash food

Según un estudio llevado a cabo recientemente en México DF, por lo menos la mitad de los anuncios comerciales emitidos en horario de tarde por emisoras televisivas mexicanas, se refieren a productos como patatas fritas, bebidas gaseosas, chucherías y otros productos azucarados de escaso o nulo valor nutricional.

En los Estaos Unidos estos anuncios comerciales representan por lo menos el 34 por ciento de todos los anuncios que ven los menores de edad. En las escuelas de prácticamente toda América, desde Argentina hasta el estado de Nueva York, pasando por Chile, Brasil, México y Panamá, las hamburguesas, patatas fritas y dulces industriales son los productos más solicitados en las tiendas escolares a la hora del recreo. Es el resultado del proceso de des-educación de los anuncios concentran los productos de comida basura entre las 14:00 y las 18:00, cuando los niños y niñas ven más televisión.
Según la Organización Mundial de la Salud este tipo de alimentación favorece el aumento de la obesidad que afecta a más del 5 por ciento de la población infantil en América Latina. Siempre según datos de la OMS, el exceso de peso y la escasa presencia de vegetales en la alimentación son factores de riesgo determinantes para en las enfermedades no-contagiosas, como por ejemplo enfermedades que afectan a la circulación y el corazón.

La educación alimentar dirigida a los menores es un elemento esencial de cualquier programa de salud pública que busque soluciones para un problema creciente: en México el aumento de la obesidad infantil en las edades comprendidas entre los cinco y los 11 años ha crecido un 40 por ciento entre 1999 y 2006. Datos similares se registran en Brasil, donde el porcentaje de población sobrepeso en las edades comprendidas entre los 11 y los 19 años ha crecido más del 10 por ciento en menos de diez años. Aunque sea posible regular por decreto el tipo y frecuencia de los anuncios así como la entrada de comida basura en las tiendas y comedores escolares, sólo la educación puede dar respuesta a la combinación de factores que empuja a la gente joven a comer de forma compulsiva.