CIRCE: arranca el más grande proyecto de investigación sobre clima del mediterráneo

Bruselas, mayo 2007
La Unión Europea financiará con más de 10 millones  de euro el proyecto CIRCE

El proyecto CIRCE (Climate Change and Impact Reserach: the Mediterranean Environment) que toma el nombre de la maga que intentó hechizar a Ulises en el Mediterráneo, reúne a 62 centros de investigación europeos, magrebíes y norteafricanos de prácticamente todos los países europeos y mediterráneos, desde Portugal hasta Siria, del Reino Unido hasta Israel.
El proyecto nace para estudiar la evolución del clima y su impacto social y económico en la región mediterránea, y para identificar las mejores estrategias para combatir los efectos del cambio climático en curso. 
El proyecto CIRCE  ha sido presentado el 3 de mayo en la sede del Centro superior de Investigación científica de Bolonia, un día antes del acto en el que el Comité Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) presentaba en Bangkok su IV informe que ilustra técnicas seleccionadas para mitigar los efectos del cambio climático, efectos descritos en las partes dos y tres del informe del Comité.
Tanto CIRCE como IPCC comparten la filosofía de trabajo multidisciplinar: los científicos trabajarán a lo largo de cuatro años para involucrar en sus investigaciones a las comunidades que tienen en la pesca, la agricultura, el comercio y la industria su medio de vida y de desarrollo y que tendrán que afrontar los efectos del cambio climático en los próximos años. 
El enfoque multidisciplinario permitirá a los equipos de CIRCE el estudio de las modificaciones del clima del área mediterránea para entender la evolución más probable de la alteraciones que podrían afectar a las radiaciones solares, el ciclo del agua, los fenómenos atmosféricos extremos y su impacto en los ecosistemas (bosques, ríos, etc.) los ciclos de producción, la cadena alimentaria y la salud humana.
CIRCE dedicará una atención especial a los efectos sociales y al estudio de escenarios que afectan al turismo (una industria clave para la región) el mercado energético y los flujos migratorios. 

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CIRCE: arranca el más grande proyecto de investigación sobre clima del mediterráneo

circe 

La Unión Europea financiará con más de 10 millones  de euro el proyecto CIRCE

El proyecto CIRCE (Climate Change and Impact Reserach: the Mediterranean Environment) que toma el nombre de la maga que intentó hechizar a Ulises en el Mediterráneo, reúne a 62 centros de investigación europeos, magrebíes y norteafricanos de prácticamente todos los países europeos y mediterráneos, desde Portugal hasta Siria, del Reino Unido hasta Israel.
El proyecto nace para estudiar la evolución del clima y su impacto social y económico en la región mediterránea, y para identificar las mejores estrategias para combatir los efectos del cambio climático en curso. 
El proyecto CIRCE  ha sido presentado el 3 de mayo en la sede del Centro superior de Investigación científica de Bolonia, un día antes del acto en el que el Comité Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) presentaba en Bangkok su IV informe que ilustra técnicas seleccionadas para mitigar los efectos del cambio climático, efectos descritos en las partes dos y tres del informe del Comité.
Tanto CIRCE como IPCC comparten la filosofía de trabajo multidisciplinar: los científicos trabajarán a lo largo de cuatro años para involucrar en sus investigaciones a las comunidades que tienen en la pesca, la agricultura, el comercio y la industria su medio de vida y de desarrollo y que tendrán que afrontar los efectos del cambio climático en los próximos años. 
El enfoque multidisciplinario permitirá a los equipos de CIRCE el estudio de las modificaciones del clima del área mediterránea para entender la evolución más probable de la alteraciones que podrían afectar a las radiaciones solares, el ciclo del agua, los fenómenos atmosféricos extremos y su impacto en los ecosistemas (bosques, ríos, etc.) los ciclos de producción, la cadena alimentaria y la salud humana.
CIRCE dedicará una atención especial a los efectos sociales y al estudio de escenarios que afectan al turismo (una industria clave para la región) el mercado energético y los flujos migratorios. 

Un informe de Lloyd confirma los peligros del cambio climático

tornado

La compañía de seguros más antigua del mundo, Lloyd Londres, acaba de emitir un informe sobre las consecuencias económicas del cambio climático para las compañías de seguro.

Recalcando que el informe se basa en hechos y no en hipótesis, la presidenta de Lloyd América, Wendy Baker, confirmó la importancia de las previsiones para el sector. El informe afirma que en los próximos 50 años experimentaremos un incremento considerable de sequías, inundaciones y otros fenómenos atmosféricos extremos. Las previsiones de riesgo son un elemento fundamental para una compañía de seguro. Diversos científicos de renombre han participado a la elaboración del informe sobre cambio climático que presentó Lloyd, y sobre la base de los resultados no queda otra opción que constatar una realidad evidente: el clima está cambiando. “La industria tiene que prepararse para los cambios que están por llegar” insistió Baker. Según modelos estadísticos aplicados por Lloyd, si un huracán golpeara el estado de Nueva York se generarían pérdidas de bienes asegurados por valos de más de 65 mil millones de dólares.

Las previsiones que plantea el informe son bastante precisas en ubicación geográfica y marco temporal: en él se afirma sin rodeos que habrá más inundaciones en áreas de costa y que el nivel del mar subirá de forma repentina a causa del derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida. En pocas décadas el nivel del mar en las costas de Europa del Norte podría subir más de un metro, o más si a este fenómeno se le suma el cambio, ya detectado, del flujo de la Corriente del Golfo.

El interés de la industria de los seguros por los riesgos de las catástrofes naturales es directamente proporcional al valor de los daños que éstas pueden causar. Aproximadamente la mitad de las muertes por desastre natural en el mundo se deben a las inundaciones y todos los datos indican que su frecuencia y violencia puede multiplicar por diez los daños que se registran actualmente en áreas del norte de Europa. Al mismo tiempo, las sequías empeorarán y se harán más severas y más largas afectando especialmente a África y al resto del sur del mundo.

Según diversos escenarios, la cuenca del río Amazonas podría llegar a secarse y si esto ocurriera, habría menos vegetación, los niveles de dióxido de carbono subirían dramáticamente y este proceso empeoraría el efecto invernadero y el calentamiento global. Aunque 2006 se cerró con saldo positivo, la industria de los seguros debe calcular las probabilidades de que en el futuro haya fenómenos mucho más violentos que el Katrina y más a menudo.

Informe del IPCC pide cambios en los estilos de vida

trafjam

El informe final de la conferencia del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) dependiente de la ONU, celebrada en Bangkok en el mes de mayo, incluyó un anexo dedicado a propuestas sobre los cambios en los estilos de vida de la población mundial.
Según informa IPS, el informe dirigido a los líderes políticos destaca la importancia de un cambio sustancial “en los estilos de vida y en los patrones de consumo, que enfaticen en la conservación de recursos” como forma de “desarrollar una economía de bajo carbono que sea tanto equitativa como sustentable”.
“Los cambios en el comportamiento, los patrones culturales y las opciones de consumo, así como el uso de tecnologías, pueden resultar en una reducción considerable de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con el uso de energía en los edificios” insiste el informe.
Este llamado ocurre en el año en que, según datos de la ONU, por primera vez en la historia de la humanidad la mayoría de la población mundial vivirá en áreas urbanas.
Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, un africano podría sostener su estilo de vita con los recursos de una hectárea de tierra, pero una persona en Europa necesitaría cinco y un norteamericano, diez hectáreas.
Aunque el peso de las emisiones producidas por las empresas sigue siendo el que más impacta en el clima global, es indudable que un cambio en los estilos de vida puede tener una incidencia decisiva en el futuro del planeta. Según Andy Kunz, promotor de un nuevo urbanismo, hay muchas formas para reducir las emisiones de carbono: por ejemplo, volviendo a un modelo que fomente la creación de áreas urbanas compactas, con centros comerciales y empresariales, de dimensiones reducidas, donde el peatón tiene su espacio y que cuentan con eficientes servicios de transportes sobre raíles. Ciudades donde la gente puede vivir y trabajar sin tener que invertir horas de atascos en carretera y miles de litros de gasolina o gasóleo.
Según el ex gobernador del estado de Maryland, Paris Glendening, alrededor del 80 por ciento del presupuesto federal para transporte se destina a construir carreteras y sólo el 20 por ciento va a los medios de transporte colectivos. El modelo europeo explota más los transportes colectivos, la red de trenes continental es muy eficiente y siempre más personas optan por el uso de transportes colectivos. Sin embargo muchas ciudades del viejo continente están copiando el modelo norteamericano, los centros de las ciudades pierden habitantes y las periferias se expanden cubriendo en inmensas extensiones de áreas urbanizadas de baja densidad, totalmente dependientes del transporte individual.

Medidas de protección para la Antártida

Port_Lockroy_Antarctic_Peninsula Butterfly voyages – Serge Ouachée Wikimedia Commons”

El número de turistas que visitan la Antártida aumentó en un 14 por ciento en 2006, y unas  37,000 personas más que el año anterior visitaron lo que hasta hace poco era el continente solitario. Muchas voces han levantado dudas y preocupaciones por el inevitable impacto sobre el último territorio salvaje del planeta.
El pasado 11 de mayo se celebró una reunión consultiva del Tratado Antártico donde se anticipó la necesidad de regular el flujo turístico para proteger el frágil ecosistema de la zona.
Se acordaron diversas medidas para salvaguardar el ecosistema de la antártica entre ellas el endurecimiento de la concesión de autorizaciones a los tour-operator para desalentar la llegada de barcos con capacidad para más de 500 personas y la prohibición de que haya más de una barco atracado con vistas a que no haya más de 100 turistas a tierra  a la vez.
El encuentro contó con la participación de unas 300 personas entre delegaciones oficiales y de organizaciones científicas de 37 países. Ambientalistas y representantes del mundo científico plantearon sus preocupaciones con relación al calentamiento global y sus efectos sobre los hielos costeros del continente y alertando sobre los efectos negativos de una excesiva presión humana debida al turismo que aceleraría el proceso de alteración del delicado equilibrio ambiental.
El Tratado Antártico fue ratificado en 1959 por 12 países, actualmente los países parte son 46. El Tratado regula las posesiones territoriales de los países firmantes, prohíbe que en el territorio se efectúen investigaciones o pruebas de armamento nuclear o convencional y establece un marco de protección para las actividades científicas.