Los bancos pueden ser sostenibles

FT

El Financial Times y el IFC (International Finance Corporation, instituto asociado del Banco Mundial) anuncian en Londres los nombres de los ganadores del segundo Premios a las Actividades Bancarias Sostenibles. El premio, creado por el Financia Times en asociación con el IFC, reconoce las actividades de aquellos bancos que hayan liderado el sector financiero y que, a través de planes de innovación, haya integrado objetivos de sostenibilidad social, medioambiental y energética en sus operaciones financieras. Los bancos compiten en cinco categorías diferentes: actividades bancarias sostenibles, países emergentes, banqueros sostenibles, acuerdos sostenibles y logros en las finanzas de carbón (reducción de emisiones  
El número de solicitudes recibidas en su segunda edición demuestran el interés del sector: mientras que en 2006, la primera edición recibió unas 90 solicitudes de 48 bancos de 28 países, la segunda edición recibió más de 151 solicitudes desde 100 bancos de unos 51 países. 

Cuando una institución bancaria incorpora en sus actividades una perspectiva sostenible, puede tener un impacto inmediato y de largo alcance en la vida de millones de personas. El concepto de actividades sostenibles para el sector financiero no se limita a los microcréditos sino que ya se implica la revisión de los criterios de ROI (return on investment) y del riesgo. En los despachos de los consejos de administración, donde una vez sólo contaba el interés inmediato de los inversores, hoy se manejan criterios más amplios de riesgo que incluyen a todas las partes interesadas (los que en inglés de definen como stakeholders), desde los actores sociales a las autoridades, y que contemplan diversas variables económicas pero también sociales, como los derechos humanos y laborales, la educación o la corrupción.  Cada vez más instituciones están incorporando indicadores de sostenibilidad, y aunque todavía no haya ninguna institución financiera que premie activamente la responsabilidad social corporativa,  sí se castiga su ausencia. 

La caída de Wolfowitz, una oportunidad para el desarrollo sostenible

Manifestación para la dimisión del Presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz

Muchas voces piden un cambio en la estrategia del Banco Mundial

La salida de escena del Presidente del Banco Mundial,  Paul Wolfowitz, a raíz del escándalo de nepotismo, abre las puertas a que esta inmensa institución cambie de rumbo y asuma un papel de apoyo al desarrollo social y ecológicamente sostenible. Acusada reiteradamente de dogmatismo, ineficacia y burocratismo excesivo, y antes los continuos fracasos de sus recetas inflexibles que han causado una sucesión de desastres económicos y han arruinado la vida de millones de en personas, la institución había sufrido duras críticas en 2005 por la elección de su décimo presidente, Paul Wolfowitz, que finalmente sale por la puerta de atrás por haber favorecido la carrera de su novia y haber infringido normas y reglas básicas del Banco.

Este forzado recambio en la cúpula del Banco Mundial puede ser una magnífica ocasión para repensar el enfoque estratégico global y las características propias de quien esté llamado a guiar tamaña institución. El presidente del Banco Mundial no solamente debe demostrar un nivel moral superior sino que debe necesariamente conocer las reglas del desarrollo sostenible y debe ser capaz de entender las complejas relaciones entre los sistemas económicos, sociales y ambientales del planeta. Las recetas mágicas deberían ser eliminadas a favor de un enfoque que investigue alternativas a los proyectos centrados en los combustibles fósiles contaminantes y favorezcan el uso de fuentes energéticas renovables y limpias. El Banco Mundial no puede seguir financiando proyectos que alimentan el cambio climático y el efecto invernadero, y es hora que la institución construya un discurso alternativo con relación a la energía y el ambiente.

La opción de Paul Wolfowitz fue criticada duramente por sus conocidas posiciones a favor del intervencionismo USA tanto en las esferas económicas como militares. Como Subsecretario de Defensa del Gobierno de Estados Unidos, Wolfowitz justificó la guerra como forma de imponer la democracia, y fue creador de teorías como las «intervenciones preventivas» y de prácticas como “la intimidación a los competidores emergentes”.